Lectura Bíblica 16 de Abril, 2020

Salmos 46-50

La Autoridad de las Escrituras
Siendo la Biblia la Palabra de Dios, por naturaleza tiene el derecho de regir nuestra fe e imponernos obediencia a su revelación de la voluntad de Dios para la humanidad, tanto para los salvados como para los perdidos. No es tanto que la Biblia tiene autoridad, sino que la Biblia es autoridad. Su autoridad es intrínseca, y está real y tiene vigencia tanto si uno la acepta
como si uno la rechaza.

La Biblia es el juez final sobre todos los asuntos de fe y práctica. Es decir, tenemos que someter todo lo que creemos y todo lo que hacemos a la enseñanza de las Escrituras. Si la Biblia no enseña claramente lo que nosotros creemos, debemos rechazarlo, pero debemos creer y hacer
todo lo que la Biblia.
Cristo y la Escritura
Para el cristiano, la opinión de Cristo sobre cualquier cuestión es, lógicamente, decisiva. Y es evidente que la autoridad de la Escritura, derivada de su inspiración divina, fue reiteradamente
reconocida por Jesús. Con respecto al Antiguo Testamento, Jesús pone su sello de aprobación sobre todas sus partes al reconocer su normatividad, con vigencia en su propia vida y en sus enseñanzas. Con el «Escrito está» rechaza las tentaciones del diablo. Con la misma frase u otras análogas, refuta las objeciones de sus adversarios y ratifica los principios éticos que han de regir la vida humana. Asimismo hace aflorar el abundante testimonio que de él mismo dan los libros del Antiguo Testamento. Tanto su ministerio y predicación como sus obras milagrosas los realizaba en cumplimiento de lo que estaba escrito.
Hemos de añadir que Jesús no sólo corrobora la autoridad del Antiguo Testamento.
Implícitamente sitúa en el mismo plano el Testimonio Apostólico, esencia de los libros del Nuevo Testamento. Era consciente de que su magisterio habría de ser completado por la acción del Espíritu Santo a través de los apóstoles (Jn.15:12-15; 14:25,26). Ellos serían, además de sus testigos, los intérpretes de su palabra. Por eso, fueron considerados desde el principio
«fundamento» de la Iglesia (Ef. 2:20). Sus palabras, inspiradas por el Espíritu Santo, eran consideradas como palabra de Dios (1 Cor. 2: 13; 1 Ts. 2: 13). Y si esto podía decirse de sus mensajes orales, no hay motivo por el que no se hubiera de. reconocer el mismo hecho en sus escritos. Las razones que existieron para plasmar por escrito la revelación anterior a Cristo
subsistían para fijar, también mediante escritura inspirada, el testimonio y las enseñanzas de los apóstoles y sus colaboradores. Solo asi la tradición original permanecería libre de corrupción en el correr de los siglos. Es interesante notar que dos de los más grandes apóstoles, con toda naturalidad, colocan escritos del Nuevo Testamento en pie de igualdad con los del Antiguo. Pablo cita como texto de la Escritura palabras de Jesús registradas por Lucas (Lc. 10:7)
Junto a un texto de Deuteronomio (1 Ti. 5:18), mientras que Pedro equipara «todas» las epístolas de Pablo con «las demás Escrituras» (2 P. 3:16).

¿POR QUÉ DECIMOS QUE LAS ESCRITURAS TIENEN AUTORIDAD?
A. La autoridad de las Escrituras se basa en su inspiración 2 Timoteo 3:16
B. La autoridad de las Escrituras se demuestra por medio del cumplimiento de sus profecías
C. La autoridad de las Escrituras se ve en su poder moral, que transforma la vida del que la
cree y la obedece.
LA AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS Y NOSOTROS
Más arriba decimos que Su autoridad es intrínseca, y está presente tanto si uno la acepta como
si uno la rechaza.
A. La autoridad de las Escrituras demanda nuestra fe en sus promesas de Dios 2 Pedro 1:3–4
B. La autoridad de las Escrituras demanda nuestra obediencia a los mandamientos de Dios
Juan 14:15, 21, 23
C. La autoridad de las Escrituras demanda nuestro deleite en la verdad de dios Salmo 119:97–104.

SIGNIFICADO DE PALABRAS

SALMOS 46
Bramen: desear, anhelar, o sea, tener un fuerte deseo, anhelo, suspiro por alguien o una situación, su significado se deriva figuradamente del bramido de un anima que está deshidratado o acalorado
SALMOS 47
Temible: Ser impresionante, reverenciar, venerar, o sea, mostrar profundo respeto por alguien,
que raya en miedo del objeto.
SALMOS 48
Solano: corriente de aire procedente del este, que a menudo denota un viento abrasador.
Loor: alabanza, adoración, gratitud.

SALMOS 49
Enigma: formulación de una pregunta difícil.
Seol: Morada de los Muertos.

Ps. Bernabé Fernández

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